Blanc de Blancs

Fino, delicado y etéreo, nuestro champagne Blanc de Blancs está exclusivamente elaborado con Chardonnay. Durante la degustación, esta cuvée llena de ligereza y vivacidad ofrece una boca elegante, a la vez jugosa y sabrosa. Perfectamente equilibrada entre dulzura, acidez y frescura, luego da paso a notas golosas y armoniosas de galleta.

– Vendimia a mano.
Nuestra cuvée Blanc de Blancs es exclusivamente elaborada a partir de Chardonnay, procedentes de las tierras de Champagne.
– Dosificación: brut (8g/L) para preservar el carácter y la pureza del vino.

Notas de cata

VISTA

Un sublime color dorado con reflejos verdosos.

OLFATO

La nariz es rica y golosa, con irresistibles y generosas notas de frutas amarillas y frutas exóticas, donde el durazno y la piña se distinguen particularmente. El segundo aroma presenta suaves sabores de bollería. El segundo aroma presenta suaves sabores de bollería.

GUSTO

La boca es franca, viva y cremosa al mismo tiempo, marcada por la frescura de las frutas. La nota final es larga y se centra en un equilibrio perfecto entre la acidez de los cítricos, la frescura de las frutas, todo realzado por deliciosos sabores de brioche y vainilla. Las finas y delicadas burbujas avivan armoniosamente la degustación, para una boca llena de franqueza.

Maridaje

Nuestra cuvée Blanc de Blancs es apreciable desde el aperitivo. Sublima especialmente pescados, mariscos y frutos del mar. Para terminar con un toque dulce, este champagne exclusivamente elaborado a base de Chardonnay se armonia con postres a base de frutas exóticas.

Premios

– Gilbert & Gaillard: Medalla de Oro desde 2013.
– Gault & Millau, Guide des Champagnes: Premiado desde 2017.

Nuestros consejos de degustación

Para preservar la calidad de su champagne, se recomienda almacenar las botellas en posición horizontal, preferiblemente en una bodega o una habitación oscura, a una temperatura constante entre 10 y 15 °C. Antes de la degustación, se aconseja colocar las botellas en el refrigerador durante varias horas. El champagne debe servirse frío, con una temperatura de degustación ideal de 8 grados. Esta temperatura permite que los aromas naturales del vino se liberen y se expresen plenamente, sin ser bruscos.